A los pies del volcán de Cumbre Vieja. La Palma

[English below ]

Hay cosas que solo pasan una vez en la vida. Y no me refiero a la típica metáfora del tren que dejas escapar. Me refiero a hechos históricos, que marcan la vida de las personas y cambian el rumbo y dibujan nuevas ciudades. Este es el caso de la erupción del volcán de cumbre vieja de La Palma. Una isla que he tenido la suerte de conocer muy a fondo durante los dos últimos años y donde, incluso, he paseado junto al volcán cuando no estaba activo.

Un seísmo, un desalojo, una explosión. Una vida pasada que ya no vuelve. Un nuevo relieve en la isla. Una nueva forma de convivir con una naturaleza impositiva, inexorable, que se abre camino hacia el mar cubriendo de lava todo a su paso. 

Un sueño: ver un volcán en erupción. Una isla amiga: La Palma. Era tal y como lo habíamos imaginado… hasta que unas horas más tarde todo cambió. Nuestro objetivo no solo incluía la aventura, queríamos ayudar. Y fue entonces cuando una ola de solidaridad más grande que la lengua del volcán nos llegó de golpe: familia y amigos volcados con nuestro plan. Donaciones, palabras de apoyo, de cariño, de ánimo. Todo en menos de 24 horas. Emocionalmente costaba gestionarlo, nos sentíamos abrumados de generosidad. Uno puede querer mucho a su familia y amigos, pero, cuando ellos se vuelcan de esa manera, es indescriptible cómo te hacen sentir. 

He llorado mucho. sobrepasada, de emoción, nervios. GRACIAS por tanto. El corazón no me cabe en el pecho de orgullo. 

Mientras, la isla necesita más personas como mi familia y amigos. Son demasiados palmeros los que comienzan desde cero y demasiadas personas que no quieren pedir prestado. Este mensaje es para ellos: todo lo que recibáis, sentidlo como el abrazo de miles de individuos que os quieren hacer la nueva vida más fácil. 

El volcán

Como se está viendo es imparable. te hace enmudecer. El rugir llena cada rincón de la isla. De día y de noche. Un ritmo constante que emana las entrañas de la tierra con fuerza, desgarro y descaro. No mira por nadie pero nadie le quita el ojo. Atentos a cada paso y a cada rumbo del viento. Es lo más hipnótico y surrealista que he visto nunca. Digno de cualquier aventurero. De la naturaleza más extrema y salvaje. Del origen del universo.


[English]

Some things only happen once in a lifetime. And I am not saying the classic metaphor about the train that you let go. I am referring to historic events, which mark people’s lives and change the course and shape new cities.
This is the case of the eruption of the Cumbre Vieja volcano in La Palma. An island that I have had the fortune to get to know very well over the last two years and where I have even walked next to the volcano when it was not active.

An earthquake, an evacuation, an explosion. A past life that no longer returns. A new relief on the island. A new way of living with an imposing, inexorable nature that makes its way towards the sea, covering everything in its path with lava.

A dream: to see a volcano erupting. An island friend: La Palma. It was just as we had imagined it… until a few hours later when everything changed. Our goal was not only the adventure, we wanted to help. And that’s when a wave of solidarity bigger than the volcano’s tongue hit us all at once: family and friends threw themselves into our plan. Donations, words of support, affection and encouragement. All in less than 24 hours. Emotionally it was difficult to manage, we felt overwhelmed with generosity. You can love your family and friends very much, but when they pour in like that, it’s nameless how they make you feel.

I cried a lot. I was overwhelmed, emotional, nervous. THANK YOU so much. My heart is full with pride.

Meanwhile, the island needs more people like my family and friends. Too many people are starting from scratch and too many people don’t want to borrow. This message is for them: whatever you receive, feel it as the embrace of thousands of people who want to make your new life easier. This is the less you deserve.

The volcano

As you can see it is unstoppable. It makes you mute. The roar fills every corner of the island. Day and night. A constant rhythm that emanates from the bowels of the earth with force, tearing and brazenness. It doesn’t care for anyone but everyone cares about it. Attentive to every step and every direction of the wind. It is the most hypnotic and surreal thing I have ever seen. Worthy of any adventurer. Of the most extreme and wildest nature. Like the origin of everything.

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